Buçaco me sorprendió por completo, p...
Buçaco me sorprendió por completo, porque no esperaba que fuera tan maravilloso, pero lo que más me llamó la atención de todo, con diferencia, fue el vía crucis que hay en el bosque. Yo no había oído hablar de él, y qui´zá por eso me quedé perpleja.
Se trata de veinte pequeñas capillas que se encuentran por el bosque de Buçaco y en cuyo interior están representadas las distintas estaciones del vía crucis mediante figuras modeladas a tamaño real. Las figuras son de barro y pueden llegar a asustar si no sabemos que se encuentran en estos lugares, que es lo que me pasó a mi. Yo de repente me asomé a una ventana de verjas que había en una pequeña capilla (es la única forma de poder verlo) y me encontré con varias esculturas de barro más grandes que yo y perfectamente elaboradas.
Junto a las veinte capilla que conforman el vía crucis, también nos podemos encontrar por el camino otras cuatro capillas, la de Santa maría magdalena, la de San Pedro, la de San Juan de la Cruz y la de San Antonio. Normalmente se encuentran cerradas, pero vale la pena contemplarlas aunque sea por fuera.
Durante el recorrido también nos podemos encontrar nueve de las once capillas que construyeron los monjes benedictinos entre los años 1730 y 1750. Las construyeron para poder vivir en ellas en aislamiento. El estado de conservación en el que se encuentran las nueve capillas (las otras dos desaparecieron por completo) es un poco malo, pero merece la pena contemplarlas e incluso entrar en su interior, que está vacío pero nos permite hacernos una idea de cómo vivían aislados los monjes.


