Un fantástico restaurante en una ...
Un fantástico restaurante en una ubicación pésima, en un callejón mal iluminado, lúgubre y que no invita a entrar, pero los que nos atrevimos, en cuanto atravesamos la puerta azul (¡cómo no!), nos encontramos con una decoración sencilla pero acogedora, sin estridencias, pero con toques griegos como las fotos de las puertas de los baños, Onassis para ellos, María Callas para ellas.
Cocina típicamente mediterránea, con una cocina griega muy elaborada, y aunque suene a tópico, la mousaka es más que recomendable, además de varios tipos de ensaladas muy originales, y pescados muy bien preparados, con sabores y condimentos llamativos pero que van perfectamente emparejados.
Platos tradicionales como la Joriatiki Salata (ensalada tradicional griega), el Bakalario Skordalia (bacalao al estilo griego) o el Yogur griego con miel y nueces, se complementan con pitas rellenas de vegetales con salsa Tzatziki o las Berenjenas rellenas de queso feta, y quizás mi plato preferido, aparte de los pescados, el Dolmakaia (hojas de parra rellenas de arroz, eneldo y piñones), de sabor único.
Vinos griegos de retxina y alguno algo más sofisticado, recomendados por personal nativo (griego) muy servicial, dispuesto a ayudar en la elección de plato en una ciudad donde la cocina internacional no es precisamente muy conocida, si no contamos chinos e italianos.


