Sin mediar una palabra fue una cordial invitación a repetir la visita!!!!
Ingresamos a este Patio de Comidas que nos ofrece la familia Anabelle accediendo directamente por la confitería, de la que les contaré más adelante en otro rincón.
Puedes observar que en el lugar se tienen muy en cuenta cada uno de los detalles que hay en el mismo. El muy buen gusto en la ambientación, habiendo utilizado lo que era antiguamente el patio y el garaje de la entrada a la antigua casa familiar rodeado de plantas, con el techo cubierto de vidrio que dejar pasar la luz y asoman por él los troncos y las ramas de las palmeras del antiguo patio.
En uno de los espacios que forma el jardín se han dispuestos los juegos tradicionales de hierro pintados de blanco y mesitas redondas con tapa de mármol sobre la que puedes ver una maceta con plantas y colgando de las rejas de hierro y las paredes variedad de helechos y palos de agua simulando el césped con una alfombra de ese color. En otro de los rincones observarás un mueblecito negro en el que tienen una cafetera exprés, las tradicionales tacitas blancas, en un cajón los periódicos del día y allí te ofrecen crepes, café y cosas ricas.
También hay sillones de madera con almohadones y la firma de la casa, juegos de jardín de otras tonalidades y algunas mesitas más bajas. Todas las paredes lucen canteros de madera cubierto con gran variedad de plantas con o sin flores y una diversidad de formatos en adornos lumínicos. Solicitamos el menú y elegimos para comer ensaladas de cinco gustos. Una llevaba jamón crudo, champiñones, palmitos, rúcula y huevo duro. La otra ensalada con atún, huevo duro, tomate en cubos, choclo y champiñones. 1 botella de tinto, una de agua mineral sin gas y un café cortado chico.
Puedes cargar tu celular, colgar tu abrigo en el perchero e iluminan en lugar varias pantallas de paja y otras de tela con variedad de escritos además de las que lucen en las paredes. El costo era conveniente y el sito realmente muy agradable e invitaba a repetir la visita.


