Una surgencia de agua kárstica única
Una surgencia de agua kárstica única. El nacimiento del río Gándara, antiguamente conocido como río Soba (da nombre al valle), está ubicado en una localidad y llanada conocida con el nombre de La Gándara, de ahí el nombre del río lógicamente. La ruta al nacimiento está indicada desde la localidad de La Gándara, desde donde habrá menos de 2 kilómetros a pie hasta el nacimiento, ubicado al pie de un gran farallón de caliza, la conocida como peña Becerral. El camino también es transitable el coche, al menos hasta un remanso del río donde hay un cartel informativo, muy cerca ya del nacimiento, pero aconsejo realizar el trayecto a pie, no tiene desnivel y es realmente bonito caminar por la verde llanada de La Gándara, bajo las moles rocosas del Portillo de La Sía.
Tras pasar por una zona acondicionada como merendero, donde hay una casa de piedra, rehabilitada, que parece ejerció de molino en el pasado, se llega a la pronunciada curva de 180º que realiza el sendero acondicionado, al vértice bajo el que nace el río Gándara. Desde el sendero se ve muy bien la corriente que se genera a pocos metros de las diversas surgencias, pero recomiendo a l@s intrépid@s descender entre piedras para observar in situ las surgencias bajo las piedras. Sorprende la cantidad de agua que brota bajo las piedras del nacimiento, son muchas pequeñas surgencias que aportan su granito de agua a este río que se hace grande según nace. Queda claro que el sistema de karst de la zona filtra y conduce muchísima agua hasta esta zona de la surgencia, porque parece mentira que a los pocos metros, en una pequeña caída, las aguas cojan tanta velocidad y y se muestren tan alegres a la hora de sortear rocas y vegetación. Es la aparente tranquilidad pero la continuidad del agua que sale de cada agujero lo que le confiere a este nacimiento ese toque singular que lo hace bello, aunque hay que decir que el paraje de La Gándara, un verde valle lleno de pastizales en claro contraste con el macizo calizo, ayuda y bastante a que sea inigualable.
Para l@s curios@s, como yo, decir que el sendero acondicionado lleva, tras algún que otro pequeño tobogán, hasta una zona de pequeños refugios ganaderos donde hay cabras, vacas, etc., pero no penséis que el nacimiento está más arriba, el nacimiento está a escasos metros donde termina el merendero, en la curva de herradura que realiza el sendero, justo debajo del farallón y barranco calizo.
Resumiendo, una visita imprescindible para aquell@s que visitan estos preciosos verdes valles de la Cantabria Oriental. Significar que esta excursión se puede combinar perfectamente en el mismo día con la visita a la espectacular cascada del nacimiento del vecino río Asón, del que por cierto, el río Gándara es afluente. Parece mentira que nazcan tan cerca uno de otro, para luego discurrir por caminos y valles diferentes, para finalmente volver a encontrarse, caprichos de la naturaleza cántabra.


