Cristina E Lozano
Bueno, bonito y barato
El mercadillo de Doi Pui hará las delicias de los viajeros más consumistas. Como mercado no está nada mal: la oferta de productos es bastante amplia, no está abarrotado de compradores, y los precios son bastante aceptables. Si quieres llenar una maleta de regalos es una opción a considerar.
Trajes regionales, tés, especias, pantalones, bolsos, pañuelos, calzado, bisutería, etc. Casi cualquier cosa que se pueda comprar en Tailandia está a la venta en el mercadillo de Doi Pui que, curiosamente, está en cuesta. De hecho, si quieres ver el resto del pueblo es indispensable que atravieses su mercado: se encuentra a un lado y al otro de su calle principal (la que lleva al Museo de los Hmong y al mirador).
Aquí, como en todos los mercados, el regateo está a la orden del día. Si quieres sacar los mejores precios, ¡practícalo! Pero al hacerlo extrema la precaución y, sobre todo, desconfía de los vendedores de diamantes (y por extensión de los de ‘gemas preciosas’) que te ofrecerán piedras valiosísimas a precios de risa. No te pierdas las superpruebas que hacen cortando cristal con ‘diamantes’.
Si quieres encontrar todos los puestillos del mercadillo de Doi Pui abiertos acude por la mañana o el medio día. Ten en cuenta que a eso de las 17:00 horas aproximadamente, incluso antes, algunos comercios empezarán a cerrar. ¡Buena compra!
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