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De regreso de Kisoro, desde donde...
De regreso de Kisoro, desde donde habíamos ido a realizar la caminata con gorilas, pasamos por Entebbe. Una localidad muy agradable a orillas del Lago Victoria, desde donde nos sentimos muy, pero muy cómodas caminando por sus calles. Partimos del hostal donde nos quedábamos y en el primer cartel comercial en un pequeño negocio preguntamos hacia donde dirigirnos. Con la sonrisa afable y abierta del africano, en seguida nos acompañaron a la acera, para dirigirnos en la dirección correcta. Cruzamos una edificación que resultó ser una escuela, a juzgar por la cantidad de niños en uniforme que salieron a saludarnos.
Luego de un rato charlando con ellos en un pintoresco inglés seguimos viaje, cruzando una iglesia. Decidimos entrar a ella y un cura salió a nuestro encuentro. Nos saludó en un perfecto inglés cosa curiosa hasta que nos contó que había sido enviado por la curia hasta Oklahoma, pero luego de 6 años de ejercicio había decidido volver a su tierra natal.
Seguimos camino por donde la gente nos iba señalando y llegamos a orillas del lago Victoria. Para nuestra sorpresa un avión - Alitalia o Air France¿- estaba desmembrado en la playa, junto a un Bar Reggae. Quisimos acceder a la orilla, y el chico que asistía el lugar quería cobrarnos una "admisión" cosa que declinamos, y luego de intercambiar algunas palabras el permiso nos fue concedido.
Desde la orilla del lago Victoria, en la región de Entebbe, se puede partir en barcas de madera hacia el santuario de Chimpancés de la Isla de Ngamba.
Un nada aburrido viaje de dos horas nos separan de la tierra firme, donde se cruzan pequeñas islas rebosantes de aves y donde algunos niños y no tanto, corren a la orilla para saludar y sacudir sus brazos en saludo.
Al llegar a Ngamba uno tiene la duda de dónde se encuentra. Jardines meticulosos y prolijos, con la justa cantidad de vegetación y césped. La orilla del lago es algo rocosa, pero el agua calma invita a bañarse, como es de imaginar ante la cercanía del ecuador -ahí mismo- el calor es intenso.
Luego de una charla introductoria sobre los programas de conservación pudimos enterarnos que los chimpancés que aquí habitan no tienen posibilidad de ser rehabilitados para vivir en "libertad", ya que la gran mayoría han llegado en la calidad de infantes que fueron encontrados sin sus padres, ya sea por abandono o por la cacería. Por tal motivo estos simios no han podido aprender de sus madres la forma de procurarse comida, de reconocer y evitar plantas venenosas y de relacionarse con otros especímenes en colonia.
Un almuerzo precedió nuestra visita y cierto tiempo para recorrer las instalaciones que anteceden al área protegida -¡impresionante las placas con los nombres y montos de las personas que aportan el capital para que esta isla continúe su labor!
Mas tarde pudimos acceder a los andariveles que llevan hacia el cerco metálico que separa los simios de nosotros. A través de plataformas pudimos observarlos de cerca mientras no pude más que nuevamente volver a sorprenderme con sus movimientos en las extremidades superiores, tan parecidas a los nuestros. No en vano los simios son los únicos especímenes que presentan el pulgar expuesto como nosotros, y pueden asir cosas con sus "manos". Darwin y su teoría...
En un momento observaba con detenimiento como un macho juvenil le sacaba las pulgas a una hembra juvenil. Al momento siguiente podía ver como pelaba un avocado o palta, y en un segundo... Como un macho alfa escapaba de la cerca electrificada hacia donde estábamos ubicados. Tengo un vídeo sobre esto, pero debo editarlo. PROMETO subirlo a este rincón.
Si van a Uganda, no solo disfruten los gorilas, ni hacer rápidos en el Nilo. Aprovechen y visiten esta no tan conocida isla.
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