luisfernando
El pequeño pueblo de Saint-Léry fué el pu...
El pequeño pueblo de Saint-Léry fué el punto de partida en nuestra visita al Bosque de Brocéliande y a penas seis kiómetros de Paimpont.
A la llegada la imprensión de por si es de una paz y silencios aboslutos. En las calles ni un alma y creo recordar que ni tan siquiera se oía el cantar de algún pájaro.
Lo primero que vislumbramos a la entrada fué su encantadora iglesia típica bretona con el cementerio adjunto.
Se trata de una construcción de los siglos XI-XIII y que se encuentra catalogado como monumento histórico y que sin embargo como habitualmente nos econtramos en Francia no existe vigilancia alguna ni interés por vender postales como en España.
En la entrada se encuentran cinco estatuas que representan a Saint Elocan, Saint Judicaël, Saint Lery, Ana Duquesa de Bretaña y un sacerdote llamado Winegriall.
Unos relieves muestran a Saint Michel dando muerte a un dragón y a una persona que es devorada por sus pecados mortales.
Pero sin lugar a dudas lo mas genuino es admirar la máquinaria del reloj que data del siglo XVIII y que suena cada media hora y cada hora. Para verla hay que atravesar una puerta situada bajo el coro y desde allí tras una puerta enrejada se puede observar. La soledad de la ubicación de esta maquinaria te obliga a no permanecer allí mucho tiempo, de verdad que impone.
Quizas sea de los lugares que permaneceran más tiempo en mi recuerdo.
Unos relieves muestran a Saint Michel dando muerte a un dragón y a una persona que es devorada por sus pecados mortales.
Pero sin lugar a dudas lo mas genuino es admirar la máquinaria del reloj que data del siglo XVIII y que suena cada media hora y cada hora. Para verla hay que atravesar una puerta situada bajo el coro y desde allí tras una puerta enrejada se puede observar. La soledad de la ubicación de esta maquinaria te obliga a no permanecer allí mucho tiempo, de verdad que impone.
Quizas sea de los lugares que permaneceran más tiempo en mi recuerdo.
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