Diana Patricia Montemayor Flores
Pequeño y excepacional
A 15 km de la ciudad de Tula de Allende se encuentra el municipio de Tlahuelilpan, que en lengua Nahoa significa: “En donde se riegan las tierras”, un lugar que fue de paso para tribus Aztecas, Toltecas, Chichimecas y Otomíes. En su plaza principal afortunadamente encuentras una joya arquitectónica, se trata de un ex convento franciscano, construido entre 1560 y 1570, que a diferencia de los agustinos en donde el lujo, la elocuencia y la abundancia se nos muestra, aquí es todo lo contrario, es modesto y pequeño; una edificación que se caracteriza por sus cortas dimensiones.
Al entrar, más vale hacerlo con la cabeza agachada, pues de otra forma te golpeas con el dintel de la puerta.
Si extiendes los brazos alcanzas las columnas de la arcada y si los levantas el techo y sus bóvedas, pues el espacio es reducido, todo es pequeño, seguro para recordarnos nuestra dimensión humana. En el templo puedes ver una cenefa en la parte alta, que no es un trabajo en el habitual blanco y negro de la época, por el contrario, está lleno de color. A pesar del corto espacio, este convento de Tlahuelipan, bien vale la pena una visita, es sorprendente. El horario para admirarlo es de 8:00 a 18:00 hrs diariamente.
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