Roberto Gonzalez
Un refrescante final
Como colofón de la ruta de los Árboles Grandes, llegamos a la Cascada de la Mina, una caída de agua de pequeña altura pero de gran y constante caudal. Lo habitual es bañarse en la poza y descansar del sendero de media hora, casi todo en descenso, que lleva hasta ella. Por el camino hemos podido disfrutar de las más de 240 especies de árboles y plantas como las orquídeas silvestres, las palmas, los árboles de tobonuco, colorados, pinos, palmeras y helechos gigantes. A lo lejos nos han acompañado los cantos de las cotorras y los papagayos y aunque no las hemos visto, desde algunos árboles nos puede haber observado alguna boa portorriqueña. Nuestra anfitriona, por supuesto es la rana coquí, tímido símbolo nacional.
Les cuento la leyenda porque es muy bonita. Al parecer existió un jefe tahino llamado Coquí, bravo y valeroso, tanto que los dioses ordenaron que su nombre nunca fuera olvidado y para ello esta rana recibió el mandato de proclamar su nombre continuamente a lo largo de todos los territorios de la isla.
Puede que de vez en cuando venga, como nosotros, a refrescarse a la Cascada de la Mina, punto de encuentro de borinqueños y foráneos que la disfrutan para refrescarse después de recorrer el sendero que lleva hasta ella.
Puede que de vez en cuando venga, como nosotros, a refrescarse a la Cascada de la Mina, punto de encuentro de borinqueños y foráneos que la disfrutan para refrescarse después de recorrer el sendero que lleva hasta ella.
Leer más



+3