En la frontera entre Francia e Italia
Hay lugares y personas en los viajes que le dan sentido a todo. “Aterrizamos” en este camping de rebote una noche en la que se nos estaba complicando bastante el tema de la pernocta con la Autocaravana.
Eran ya las 8 de la noche y teníamos localizado un Camping en Mentón el último pueblo de Francia antes de cruzar la frontera con Italia en la Costa Azul, muy cerquita de Montecarlo.
Después de unas curvas imposibles durante un par de Km tratando de llegar al camping de Mentón, estaba lleno (no nos cogieron el teléfono, nos dieron puerta y la carretera para llegar hasta allí con una caravana es mortal, así que no puedo recomendárosla mucho) así que al menos tuvieron el detalle de decirnos que en el siguiente pueblo (Latte) ya en Italia había sitio.
Nos pusimos en ruta allí y a unos 5 km por una carretera preciosa pero complicadilla llegamos al camping, con una curva y bajada bastante “acojonadora” para un novato como yo, pero la verdad es que allí no se pudieron portar mejor con nosotros.
Se desvivieron por colocarnos, nos buscaron un adaptado para enchufes (en Francia eso sería ciencia ficción) y se enrollaron en todo teniendo en cuenta que (como me dijeron después) era el día con más trabajo que habían tenido desde que abrieron el camping hacía 20 años.
El camping lo regentan una madre y dos de sus hijos encantadores, las plazas no son demasiado ampias, todo en rampa, la autocaravana al final pudimos enchufarla tras algún problema y tenían una tiendecita en la entrada con linternas y otros detalles que siempre pueden venirte bien.
Lo peor fueron las instalaciones, algo destartaladas y que te tocase pagar para las duchas con agua caliente (1 € por ducha) pero por lo demás para pasar la noche era más que aceptable.
El precio visto comparando con otros más tarde se me hizo algo carete, 50 euros la autocaravana y las 5 personas y eso que al final nos ubicaron en un espacio que no era una plaza de camping concretamente, sino el área de lavado de las autocaravanas, pero tampoco nos quejamos.
Nos dijeron que le semana anterior el precio hubiese sido la mitad, pero que esa justo era temporada altísima, algo que pudimos comprobar después al cruzar un pueblo precioso VENTIMIGLIA que estába a rebosar en plena segunda semana de agosto.
En definitiva un camping pequeñito, con unas instalaciones muy mejorables pero con un trato y un servicio de los que recuerdas y que nos hizo estar muy agosto.
Como anécdota contaros que vimos una mítica furgo Wolkswagen muy pequeñita que le daba un sabor totalmente campero/aventurero al camping. Una gozada ver un automóvil así.


