KiKe
Poco corriente.
Antes de nada, el servicio de camareros.
Muy amables, cordiales. Un ambiente como muy familiar.
Pedimos 2 cervezas y las acompañaron de su correspondiente tapa.
En la planta de arriba tienen el techo decorado con pósteres variados.
En la parte de abajo, una red con notas escritas a mano decora una de las paredes.
Un toque original.
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