Hotel moderno en el corazon del Modernismo
Un tres estrellas moderno de más de 200 habitaciones impersonales y clonadas, muy sencillas (tanto que en lugar de armario había una barra con algunas perchas incrustado en un nicho de la pared) pero cómodas, con un baño más que decente, tele plana y minibar. La única nota personal en la decoración se debe a que el hotel se inspira en Albert Einstein, y tanto en las habitaciones como en los espacios comunes hay frases, fórmulas y fotos del genio de la física.
La limpieza es muy buena y el personal muy amable. Además tiene dos atractivos adicionales: un restaurante en la planta baja con menú de mediodía barato y aceptable, que es donde se sirven los desayunos tipo bufé que están muy bien para su categoría, y un bar-lounge con terraza y vistas a 360º de Riga.
También está muy cerca de la Iglesia de Santa Gertrud, que los fans del policía sueco de ficción, Kurt Wallander, conocerán por la novela "Los perros de Riga".
Como la ciudad es relativamente pequeña, desde el hotel se puede hacer turismo andando sin problemas hasta la zona antigua y el mercado central. Pero si llueve o hace frío se puede coger el tranvía en la esquina de la calle Elizabetes con el Bulevar Kronvalda.
Además la relación calidad-precio-ubicación es magnífica. Lo recomiendo para estancias cortas de dos o tres días.


